Cómo trabajo

Cuando alguien viene a terapia, normalmente es porque ha intentado por todos los medios posibles sentirse mejor por sí mismo/a o resolver aquello que le genera malestar, pero siente que, llegado un punto, ya no puede seguir sólo/a. La psicoterapia es un espacio de cuidado personal desde donde la persona que consulta trabaja con el/la psicoterapeuta para aliviar el malestar, “desenredar” nudos o conflictos de aquello que nos hace sufrir, … dicho de otro modo: es un espacio que tiene como finalidad ganar en calidad de vida. Una psicoterapia feminista, añade, además, una mirada más completa, imprescindible para entender esos malestares.

Dudas frecuentes

Suele ser muy habitual que se asocie el psicoanálisis con “estar en terapia años” e “ir muy al pasado”. Ambas ideas preconcebidas tienen algo de verdad: es frecuente que trabajemos durante años con una misma persona (no perdamos de vista que normalmente se consulta mucho después que empieza el malestar) aunque no siempre es así (a veces las terapias pueden durar sólo meses) y sí nos resulta importante conocer el pasado… pero para poder entender mejor el presente.

El que me defina como psicoterapeuta feminista no significa que las personas que a priori no se lo consideren no puedan consultar; tampoco significa que no trabaje con hombres (sí atiendo hombres en consulta). Significa que, como parte de lo que se trabaja en sesión, incluyo el impacto de la socialización diferencial (que determina las conductas y expectativas esperables en cada sociedad para niños, niñas, hombres, mujeres y personas con identidades no binarias) como área importante para comprender mejor los malestares de las personas.

Psicoterapia relacional

La psicoterapia psicoanalítica relacional surge en la década de los 80 en Estados Unidos, cuando analistas con formación en psicoanálisis empiezan a poner el foco en la importancia de las relaciones interpersonales tiene tanto en los malestares psíquicos como en la propia psicoterapia. La relación terapéutica será fundamental para que pueda darse el cambio psíquico (Ávila, 2005).

Es una disciplina de conocimiento que se nutre de del psicoanálisis interpersonal, la teoría de las relaciones objetales, la filosofía y las investigaciones en neurociencia y teoría del apego

Psicoterapia relacional y perspectiva de género

La perspectiva de género es imprescindible en todos los campos de conocimiento, y especialmente en psicoterapia. Nos ayuda a entender de forma más completa y rigurosa las diferentes formas en las que hombres y mujeres expresan sus malestares. Trabajar en psicoterapia con perspectiva de género conlleva tener en cuenta cómo el haber crecido y sido educados/as y sociabilizados/as en un contexto determinado, hace que expresemos nuestros malestares de una forma determinada. 

Terapia feminista

El psicoanálisis relacional es feminista porque se ocupa de fomentar relaciones más igualitarias. Nos anima a prestar atención a las relaciones y dinámicas de poder para que podamos pasar de la complementariedad (roles asimétricos) a la mutualidad (roles más igualitarios) (Benjamin, 2017). La relación terapéutica – más igualitaria – será un ‘modelo’ para ello, y servirá como una experiencia co-construida que ayudará a pensar en nuevas formas de estar en el mundo. Por lo tanto, podemos decir que psicoanálisis relacional y psicoterapia feminista van de la mano.